Hoy he leído un artículo altamente interesante de Enrique Dans, publicado en su blog el 20 de agosto de 2018, titulado “El declive de la propiedad individual” que particularmente relaciono con la Sharing Culture o la Cultura del Compartir como una evidente tendencia cultural favorecida por el desarrollo tecnológico.

El artículo de Enrique Dans, es una reflexión a partir del artículo de Tyler Cowen “Americans Own Less Stuff, and That’s Reason to Be Nervous”, que para mi gusto es excesivamente alarmista, pero que entiendo, se enmarca el punto de vista del capitalismo cultural propio, y yo diría, casi exclusivo, de los Estados Unidos como protector de la propiedad privada.

Para entender esta filosofía estadounidense de la propiedad privada, sirva como ejemplo que éste es el único país del “Primer Mundo” que no tiene un sistema de salud público, y mucho menos, universal, tal y como comenta Ronald Piana en su artículo “Is Universal Health Care a Human Right? A Conversation With James A. Morone, PhD publicado el 10 de agosto de 2018 en The ASCO POST (http://www.ascopost.com/issues/august-10-2018/is-universal-health-care-a-human-right/) , el blog de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, en la que tratan del amor y desamor historico de los Estados Unidos por un sistema público de salud. Esta filosofía se justifica por la protección de los Seguros Médicos Privados por delante a un bien común, como sería el de un Sistema de Salud Público Universal.

Pues bien, el artículo de Enrique, va desgranando con ejemplos, la tendencia actual, y sobre todo, de las nuevas generaciones, a poseer menos bienes físicos como tales, en beneficio de otro tipo de modelos basados en el acceso y amparados por la ausencia de fricción.

Me siento especialmente reflejado en el siguiente parrafo extraído de su artículo.

Cuando cumplí mi mayoría de edad, mi obsesión era conseguir el carnet de conducir y hacerme con un coche. Mi hija, y por lo que veo, muchas otras personas en su generación, se examinó del carnet de conducir porque su madre y yo le insistimos en ello, lo ha utilizado únicamente cuando no ha tenido más remedio, no tiene coche y se mueve siempre en servicios de transporte públicos o privados, según el momento. Para ella, poseer un automóvil no tiene el menor interés.

Entendiendo la Cultura del Compartir

Transcribo aquí, mi comentario en el Blog de Enrique Dans a raíz de su artículo.

Estimado Enrique Dans, creo como tú, que se trata de una tendencia imparable inmersa en lo que se está denominando la “Sharing Culture” (solo hay que buscar estos términos en Google Scholar para ver la dimensión de tema), evidentemente, favorecida por el desarrollo tecnológico.

No se si vale la pena entretenerse en la discusión de su conveniencia o no, lo que está claro, es que está ahí, lo veo en las generaciones de mis hijos (1994 y 1997), que además coinciden al 100% con tu hija en lo del carnet de conducir, y haremos bien en integrarla en nuestros planes empresariales, de marketing, compras, ventas y demás y hasta proyectos de vida.

Me vienen a la cabeza otros ejemplos de esta tendencia cultural a compartir.

La misma propiedad intelectual estaba dominada por el copyright © impuesto por el editor, y hoy, al alza, tenemos las licencias de Creative Commons, que permiten la difusión de las creaciones en determinadas circunstancias propuestas por el autor.

En la difusión de la ciencia tenemos los Journals (de pago), monopolizados por Elsevier y unas pocas editoriales más, y hoy emerge con fuerza el Open Access que permite la difusión gratuita para el lector (tema que ya trataste, por cierto).

Antes instalábamos los programas informáticos en nuestros ordenadores, así como cada una de las versiones que iban apareciendo del mismo, con el consiguiente desembolso, una y otra vez (al menos, los que los pagabamos). ¿Cuando fue la última vez que lo hicimos? y hoy tenemos los programas en la nube, generalmente bajo una subscripción razonable.

Esta cultura favorece el trabajo en equipo descentralizado pese a que los individuos puedan estar separados por grandes distancias. El equipo puede trabajar sobre un proyecto aún trabajando en casa, por ejemplo con el popular Trello. Equipos trabajando sobre proyectos y no determinados por la organización del centro de trabajo, cuya filosofía da la sensación de ser muchas veces “tengo a todos mis empleados aquí, en estas instalaciones, de tal a tal hora, para poderlos supervisar desde cerca”. Pero claro, en la organización descentralizada hay que compartir el proyecto, la información, la responsabilidad, la misión, la visión, la confianza, y tantas y tantas cosas, con los empleados, y esto no siempre es fácil. Interesante en este sentido es el artículo de John Jantsch What is shared culture en Duct Tape Marketing, [Permíteme la referencia, https://www.ducttapemarketing.com/what-is-shared-culture/].

Y por último, ¿que son las Redes Sociales si no la manera de compartir nuestra vida, nuestras tendencias, creencias, hábitos, etc, y además, gratuitamente?. Y que mejor referencia, que las empresas que dirigen estas redes sociales como el mejor ejemplo de adaptación, orientación y explotación de la Sharing Culture?.

Concluyo con unos parrafos extraídos del artículo

La tecnología posibilita una progresión en la retirada de la fricción económica, que conlleva que la verdadera riqueza no sea poseer los bienes como tal, sino tener acceso a modelos que permitan disfrutarlos de manera ventajosa…

¿Cabe esperar que el conjunto de la sociedad entienda y compre apasionadamente este concepto de access economy, cuando los modelos económicos basados en la propiedad individual de los bienes han estado vigentes durante siglos? En absoluto. Pero eso no quiere decir que ese modelo basado en la disponibilidad de tecnología que lo hace posible no se haya convertido en una tendencia cada vez más representativa, y que, como tal, represente el cimiento sobre el que se esté construyendo una economía más eficiente.