Para que un nuevo fármaco antitumoral llegue al paciente tiene que pasar un largo camino entre investigaciones de laboratorio, pruebas en animales y finalmente ensayos clínicos en humanos.

El experimento preclínico

Todas las etapas de investigación que se realizan antes de los ensayos en humanos son lo que conocemos como ensayos pre-clínicos. La investigación de nuevos fármacos sobre cultivos celulares es uno de los tipos de investigacion que se pueden realizar en estas etapas previas.

Sin embargo, muchos de los medicamentos, que experimentados en estas condiciones de labroatorio, obtienen buenos resultados, luego no logramos reproducirlos ni en los animales de experimentación, ni mucho menos, en los propios seres humanos.

Se especula que de 100.000 moléculas con potencial para combatir el cáncer sólo una llega a tener éxito en el ser humano, y las razones para esto son muchas.

Las investigaciones en el laboratorio

Para poder cultivar células en el laboratorio, tenemos que mantenerlas en un fluído o un gel que les aporte los nutrientes necesarios y el medio ambiente más parecido al que se encontrarían en el cuerpo humano.

Parece ser, sin embargo, que las condiciones de cultivo de las células tumorales en el laboratorio no son un fiel reflejo de las condiciones del entorno natural del tumor en el ser humano.

Un reciente estudio de biólogos del MIT analizaron la composición del fluido intersticial que normalmente rodea los tumores pancreáticos y encontraron que su composición de nutrientes es diferente de la de los medios de cultivo que normalmente se utilizan para cultivar estas células cancerosas.

Estos hallazgos sugieren que el crecimiento de las células cancerosas en un medio de cultivo más similar a las condiciones naturales podría ayudar a los investigadores a predecir mejor cómo los fármacos experimentales podrían combatir a las células cancerosas en el ser humano.

El medio ambiente importa

En los últimos años, diferentes grupos de investigación han observado que las células tumorales cultivadas en laboratorio responden de manera diferente a los medicamentos dependiendo de la composición del medio en donde se cultivan.

Un equipo de investigación del MIT decidió investigar la composición del líquido intersticial, que baña el tejido y transporta los nutrientes que se difunden desde la sangre. Su composición no es idéntica a la de la sangre, y en el interior de los tumores, puede llegar a ser muy diferente.

Los investigadores se centraron en el cáncer de páncreas, en parte porque está más alterado en cuanto a nutrientes, que otros tumores.

Después de aislar el fluido intersticial, los investigadores utilizaron la espectrometría de masas para medir las concentraciones de más de 100 nutrientes diferentes. Descubrieron que la composición del fluido intersticial es diferente del de la sangre y de la de los medios de cultivo normalmente utilizados para cultivar las células en el laboratorio.

La localización también importa

A su vez, los investigadores compararon los fluidos intersticiales de diferentes localizaciones tumorales como páncreas, y pulmón. El resultado que obtuvieron es que la composición del líquido intersticial puede variar, además, por la localización y el origen del tumor.

Siguientes pasos

Con estos resultados, los investigadores, han puesto su punto de mira en el desarrollo de medios de cultivo que imiten mejor la composición del habitat natural de los tumores.

Estos nuevos medios de cultivo podrían ayudar mejor a generar predicciones más precisas de cómo los medicamentos podrían actuar contra el cáncer en el organismo.

Referencia

Trafton A. The fluid that feed tumor cells. MIT News, April16, 2019 http://news.mit.edu/2019/fluid-pancreatic-tumor-cells-0416