Un estudio sueco publicado recientemente en JAMA (2018) por el doctor Song, se ha propuesto determinar la asociación entre los trastornos de estrés y la enfermedad autoinmune.

Las reacciones psiquiátricas a los factores estresantes de la vida son comunes en la población general y, se sabe, pueden dar lugar a una disfunción inmune. Lo que no está claro aún, es si estas reacciones contribuyen al riesgo de padecer una enfermedad autoinmune.

Estudiando la enfermedad autoinmune en los pacientes estresados

Los investigadores estudiaron a más de 100 mil pacientes diagnosticados de trastornos de estrés. Más de 100 mil hermanos de estos pacietes sin trastornos de estrés, y más de 1 millón de otras personas en la población sueca que no tenían trastornos de estrés.

Tras una media de seguimiento de 10 años, los pacientes con trastornos de estress tuvieron un 46% más de probabilidades de desarrollar un trastorno autoinmune y más del doble de probabilidades de desarrollar al menos tres trastornos autoinmunes, en comparación con los adultos sin trastornos de estrés.

El estrés emocional severo o prolongado causa alteraciones en múltiples funciones corporales a través de la desregulación en la liberación de las hormonas del estrés.

Como los problemas inmunológicos, a menudo pueden ser hereditarios, y los estudios hasta la fecha tampoco han ofrecido una idea clara de que proporción puede provenir de la herencia genética o de las circunstancias de la vida que provocan estrés, el presente estudio tmbién pretende arrojar una luz sovre esta cuestión, al reclutar a hermanos de los pacientes estresados.

Los resultados del estudio muestran que los pacientes estresados presentan hasta un 50% más de riesgo de enfermedad autoinumne con respecto a la población sana, y hasta casi un 40% más que los hermanos no estresados.

La asociación entre estrés y enfermedad autoinmune se observó más potente para las enfermedades endocrinas como la diabetes y más débil para las relacionadas con transtornos de la piel y la sangre.

Conclusión

Lo que ha quedado claro es que existe una interacción bidireccional entre el sistema inmune y el cerebro. El estrés psicológico a largo plazo puede influir en los los niveles de las hormona del estrés y el sistema nervioso autónomo resultando en la alteración del funcionamiento inmune.

Referencia

Song H et al. Association of Stress-Related Disorders With Subsequent Autoimmune Disease. JAMA. 2018;319(23):2388-2400. doi:10.1001/jama.2018.7028.